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Ramón Fandos Socio de BEMER y Creador de contenido Comprar

Colesterol: qué significan esos números

Ramón Fandos Creador de contenido 2 min de lectura

El colesterol es una sustancia grasa que tu cuerpo necesita para fabricar hormonas, vitamina D y las paredes de las células. El problema no es tenerlo, sino tener demasiado del tipo que se queda pegado en las arterias. Como no viaja solo por la sangre, se transporta dentro de unas partículas llamadas lipoproteínas, y son ellas las que marcan la diferencia entre un colesterol que ayuda y uno que perjudica.

LDL y HDL no son lo mismo

  • El LDL (a veces llamado colesterol "malo") tiende a depositarse en las paredes de las arterias y forma placas que las van estrechando con los años.
  • El HDL (el "bueno") hace en parte el trabajo contrario: recoge colesterol sobrante y lo lleva de vuelta al hígado para eliminarlo.
  • Los triglicéridos son otro tipo de grasa en sangre que también se mide en un perfil lipídico completo, y que en niveles altos añade riesgo.

Por qué importa para las arterias

Las placas que forma el LDL en exceso no aparecen de un día para otro: se acumulan durante años, sin dar ningún síntoma, y van estrechando el paso de la sangre. Cuando una placa se rompe o el estrechamiento es suficiente, es cuando aparecen sus consecuencias, que pueden ser tan graves como un infarto o un ictus. Por eso el colesterol alto se llama a veces un factor de riesgo silencioso: el daño avanza mucho antes de notarse nada.

Qué influye en tus niveles

  • La alimentación, sobre todo las grasas saturadas y las grasas trans.
  • El sedentarismo y el exceso de peso.
  • La genética: hay personas con colesterol alto por herencia familiar aunque cuiden mucho su alimentación.
  • El tabaco, que además reduce el HDL protector.

Cuándo revisarlo

El colesterol no se nota, así que la única forma de saber cómo lo tienes es con un análisis de sangre. Como norma general se recomienda una primera determinación en la edad adulta y revisiones periódicas después, con más frecuencia si hay antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes o hipertensión. Si el resultado sale alterado, es tu médico quien debe valorar, según tu riesgo global, si basta con cambios de hábitos o si hace falta algo más.

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