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Ramón Fandos Socio de BEMER y Creador de contenido Comprar

Ictus: síntomas que no puedes ignorar

Ramón Fandos Creador de contenido 2 min de lectura

Un ictus es una interrupción brusca del riego sanguíneo en una parte del cerebro, por un vaso taponado (el caso más frecuente) o por un vaso que se rompe. Sin oxígeno, las neuronas de esa zona empiezan a morir en minutos, no en horas. Por eso reconocer los síntomas a tiempo importa más que casi cualquier otra cosa en medicina de urgencias.

Los síntomas que hay que reconocer de golpe

  • Cara: un lado de la cara se cae o no se mueve igual que el otro, sobre todo al sonreír.
  • Brazo: al levantar los dos brazos, uno cae o no se sostiene.
  • Habla: se vuelve confusa, arrastrada, o la persona no encuentra las palabras aunque quiera hablar bien.
  • Tiempo: si aparece cualquiera de los tres, el reloj ya está corriendo. Anota la hora exacta en la que empezó: el equipo médico lo va a necesitar.

Otros síntomas que también cuentan

  • Pérdida repentina de visión en uno o los dos ojos.
  • Mareo intenso y repentino, con pérdida de equilibrio o de coordinación, sin motivo aparente.
  • Dolor de cabeza muy fuerte y repentino, distinto a cualquier dolor de cabeza anterior.
  • Entumecimiento u hormigueo repentino en la cara, el brazo o la pierna, sobre todo si es solo de un lado del cuerpo.

Por qué no hay que esperar "a ver si se pasa"

Hay un tipo de episodio, el ataque isquémico transitorio, en el que los síntomas desaparecen solos en minutos. Eso no es una buena noticia: es un aviso de que puede venir un ictus completo en las horas o los días siguientes. Se trata exactamente igual que un ictus en marcha, como una urgencia, no como un susto que ya pasó.

Qué hacer si reconoces estos síntomas

Llama al 112 de inmediato, en ti mismo o en otra persona. No esperes a que empeore, no llames primero a un familiar, no conduzcas tú mismo al hospital: una ambulancia activa el protocolo de ictus desde el momento en que sale, y eso ahorra un tiempo que luego no se recupera. Existen tratamientos que solo funcionan dentro de una ventana de pocas horas desde el inicio de los síntomas — de ahí que anotar la hora exacta sea tan importante.

Factores que aumentan el riesgo

  • Hipertensión arterial no controlada: el factor de riesgo modificable más importante.
  • Fibrilación auricular y otras arritmias.
  • Diabetes, colesterol alto y tabaquismo.
  • Haber tenido ya un ictus o un ataque isquémico transitorio antes.

Controlar la tensión, no fumar, mantener el colesterol a raya y las revisiones médicas periódicas son, hoy por hoy, la prevención con más respaldo. Nada de esto sustituye una valoración médica: es información para reconocer una urgencia, no para tratarla en casa.

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