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Ramón Fandos Socio de BEMER y Creador de contenido Comprar

Insuficiencia venosa crónica: qué es

Ramón Fandos Creador de contenido 2 min de lectura

Las venas de las piernas tienen un trabajo mecánico difícil: devolver la sangre al corazón en contra de la gravedad. Para lograrlo cuentan con unas válvulas diminutas que se abren para dejar pasar la sangre hacia arriba y se cierran para que no retroceda. Cuando esas válvulas se dañan o dejan de cerrar bien, parte de la sangre cae hacia atrás y se acumula en la parte baja de la pierna. Eso es, en esencia, la insuficiencia venosa crónica.

Cómo se nota

  • Piernas que pesan o duelen, sobre todo al final del día o tras estar mucho tiempo de pie.
  • Hinchazón en tobillos y piernas que suele mejorar al elevarlas.
  • Picor o sensación de calor en la piel de la pierna.
  • Cambios en la piel con el tiempo: zonas más oscuras, endurecidas o, en casos avanzados, heridas que cuesta que cicatricen.

En qué se diferencia de tener varices

Las varices son venas dilatadas y visibles bajo la piel, y son uno de los signos más frecuentes de que las válvulas venosas fallan. Pero se puede tener insuficiencia venosa crónica con síntomas claros —pesadez, hinchazón, cambios en la piel— sin varices visibles todavía, porque el fallo puede estar en venas más profundas que no se ven a simple vista. Y al revés: hay varices puramente superficiales que no implican un fallo relevante de la circulación de retorno. Son cosas relacionadas, pero no siempre van juntas.

Por qué conviene no dejarlo pasar

La insuficiencia venosa crónica tiende a progresar despacio, a lo largo de los años, si no se hace nada. La buena noticia es que en las fases iniciales responde bien a medidas sencillas: moverte con regularidad, elevar las piernas, evitar estar horas seguidas de pie o sentado sin cambiar de postura, y en muchos casos el uso de medias de compresión recomendadas por un profesional.

Cuándo consultar a un especialista

Pide valoración si la hinchazón no baja al elevar la pierna durante la noche, si aparecen cambios de color en la piel, si notas una vena especialmente dura y dolorosa al tacto, o si llega a formarse una herida que no cierra. Un especialista en cirugía vascular puede valorar con una ecografía cómo están funcionando tus válvulas y qué opciones existen según el grado de afectación.

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