Artritis: en qué se diferencia de la artrosis
Cuando una articulación se inflama, no es solo que duela: la membrana que la recubre por dentro, la sinovial, se irrita y empieza a producir más líquido del habitual, lo que hincha la zona, la enrojece y la calienta al tacto. Eso es artritis, en el sentido más literal de la palabra: inflamación de una articulación. Puede afectar a una sola o a varias a la vez, y puede durar unos días o convertirse en algo crónico, según qué la esté causando.
No es una sola enfermedad, es una familia entera
Bajo el nombre «artritis» caben decenas de cuadros distintos. Algunos los provoca el propio sistema inmunitario atacando por error el tejido articular, como en la artritis reumatoide. Otros los provoca una infección que llega a la articulación. Otros, como la gota, los provoca la acumulación de cristales dentro de la propia articulación. Cada una tiene un origen, un tratamiento y un pronóstico diferentes, así que el nombre por sí solo dice poco: lo que importa es identificar cuál de ellas es.
Cómo se nota
- Dolor que no siempre mejora con el reposo; en muchos tipos, empeora tras estar quieto un rato y mejora al empezar a moverte.
- Hinchazón visible en la articulación, a veces con la piel más caliente o más roja de lo normal.
- Rigidez, especialmente notable nada más levantarte, que puede tardar minutos u horas en aflojar.
- Pérdida de movilidad o de fuerza en la zona afectada, y en algunos tipos, cansancio general que no encaja solo con el dolor de la articulación.
Artritis y artrosis no son lo mismo
Se confunden constantemente porque las dos duelen y las dos afectan a las articulaciones, pero el mecanismo es distinto. La artrosis es un desgaste progresivo del cartílago, típicamente ligado a la edad o al uso; suele doler más con la actividad y aliviarse con el descanso. La artritis es una inflamación activa, a menudo de origen inmunitario o infeccioso; con frecuencia empeora con el reposo prolongado y mejora, al menos al principio, con el movimiento suave. Distinguir una de otra no es cosmético: cambia por completo el tratamiento.
Cuándo conviene ver a un médico
Una articulación hinchada, caliente y dolorosa que no mejora en unos días merece valoración médica, y antes si viene con fiebre, si aparece de forma muy repentina y muy intensa en una sola articulación, o si se extiende a varias articulaciones de forma simétrica. Un análisis de sangre y, si hace falta, una exploración de la articulación permiten saber qué tipo de artritis es — y ese diagnóstico, cuanto antes se haga, más opciones deja abiertas para tratarla bien.