Artrosis: qué desgasta realmente el cartílago
El cartílago es el tejido que recubre los extremos de los huesos dentro de una articulación y permite que se muevan uno sobre otro sin rozar. La artrosis es el desgaste progresivo de ese cartílago: con el tiempo se vuelve más fino, pierde elasticidad y, en fases avanzadas, deja zonas de hueso casi sin protección. Es la forma más frecuente de enfermedad articular, y aunque se asocia sobre todo a la edad, no es un simple «lo tuyo son los años»: hay factores que la aceleran y otros que la frenan.
Qué la favorece
- La edad, porque el cartílago pierde capacidad de repararse a sí mismo con el tiempo.
- El sobrepeso, que multiplica la carga que soportan articulaciones como la rodilla o la cadera con cada paso.
- Lesiones articulares previas, aunque se hayan curado hace años.
- El uso repetitivo e intenso de una articulación concreta, por trabajo o por deporte de alto impacto mantenido en el tiempo.
- Cierta predisposición genética, sobre todo en la artrosis de manos.
Cómo se nota
El síntoma principal es dolor que aparece o empeora con el uso de la articulación y mejora con el reposo — al revés que en muchas artritis inflamatorias. Con el tiempo puede sumarse rigidez breve por la mañana o tras estar sentado un rato, una sensación de roce o crujido al mover la articulación, y pérdida progresiva de la movilidad completa, sobre todo en rodillas, caderas, manos y columna.
Qué ayuda de verdad
- Mantener un peso saludable: es la medida con más impacto demostrado sobre articulaciones de carga como la rodilla.
- Ejercicio regular de bajo impacto — caminar, nadar, bicicleta — que fortalece el músculo alrededor de la articulación sin machacarla.
- Fortalecer la musculatura que sostiene la articulación afectada, porque un músculo fuerte reparte mejor la carga.
- Evitar el reposo absoluto prolongado: la articulación necesita moverse dentro de lo tolerable, no inmovilizarse del todo.
Cuándo pedir cita
Un dolor articular que persiste más de unas semanas, que limita actividades cotidianas como subir escaleras o abrir un bote, o que va a más pese a los cuidados básicos, merece valoración médica. También si aparece hinchazón marcada, bloqueo repentino de la articulación o dolor nocturno que no deja dormir: eso ya no encaja con una artrosis simple y conviene descartar otras causas. Un médico puede confirmar el diagnóstico y orientar qué tratamiento tiene sentido en tu caso concreto.