Gripe o catarro: cómo distinguirlos
La gripe es una infección vírica de las vías respiratorias que, a diferencia del resfriado común, suele llegar de golpe: fiebre alta que aparece en pocas horas, dolores musculares intensos, dolor de cabeza, cansancio que tumba en la cama y tos seca. El resfriado, en cambio, se instala poco a poco, con mucosidad y estornudos como protagonistas y fiebre leve o ausente. Esa diferencia, la brusquedad con la que llega, es una de las pistas más fiables para distinguir una cosa de otra sin necesidad de pruebas.
Cómo diferenciarla de un resfriado
- La gripe empieza de repente; el resfriado se instala de forma progresiva a lo largo de uno o dos días.
- La fiebre alta y los dolores musculares son típicos de la gripe y raros en un resfriado.
- El cansancio de la gripe puede tumbarte varios días; el del resfriado suele ser más leve.
- Ambas pueden dar tos, mucosidad y dolor de garganta, así que estos síntomas por sí solos no bastan para distinguirlas.
Qué hacer en casa
- Descansar y dejar que el cuerpo se dedique a combatir la infección.
- Beber suficientes líquidos, sobre todo si hay fiebre.
- Aislarte de otras personas los primeros días, cuando el contagio es más fácil.
- Vigilar la fiebre y el estado general, más que empeñarte en bajar la temperatura a toda costa.
Cuándo es una urgencia
Busca atención médica urgente si notas dificultad para respirar o falta de aire, dolor u opresión en el pecho, confusión o mareo intenso, o si los síntomas mejoran durante unos días y luego empeoran de golpe (una señal clásica de que se ha sumado una complicación, como una neumonía). Presta especial atención si eres una persona mayor, estás embarazada, o tienes una enfermedad crónica de base (diabetes, asma, problemas de corazón o del sistema inmune): en estos grupos la gripe puede complicarse con más facilidad, así que conviene consultar antes, no esperar a ver cómo evoluciona.
