¡HABLEMOS!
La terapia BEMER es una forma específica de terapia con campos electromagnéticos pulsados (PEMF) que se utiliza como apoyo al bienestar, la recuperación física y la salud preventiva. En los últimos años, cada vez más personas buscan información clara sobre qué es BEMER, cómo funciona y en qué se diferencia de otros dispositivos PEMF antes de valorar su uso o su compra.
En esta guía encontrarás una explicación completa y rigurosa sobre BEMER, basada en fisiología, experiencia de uso y criterios técnicos, sin promesas exageradas ni mensajes comerciales.
BEMER es un dispositivo médico basado en tecnología PEMF diseñado específicamente para actuar sobre la microcirculación sanguínea, es decir, el flujo de sangre en los vasos más pequeños del cuerpo, donde se produce el intercambio real de oxígeno, nutrientes y sustancias de desecho con los tejidos.
La terapia BEMER utiliza campos electromagnéticos pulsados de baja intensidad, cuidadosamente modulados, con el objetivo de estimular el movimiento rítmico natural de estos vasos pequeños (vasomoción). Este movimiento es esencial para que los tejidos reciban oxígeno de forma eficiente y puedan recuperarse correctamente.
A diferencia de otros sistemas PEMF más generales, BEMER actúa de forma global sobre el sistema microvascular, no únicamente sobre una zona local.
El uso regular de la terapia BEMER, siempre como terapia complementaria, se asocia habitualmente a los siguientes efectos:
Mejora de la microcirculación y de la oxigenación tisular
Sensación de mayor energía y reducción de la fatiga persistente
Apoyo a la recuperación muscular y articular
Favorecimiento de los procesos naturales de regeneración
Mejora del descanso y del bienestar general
Estos beneficios están relacionados con la mejora del entorno fisiológico en el que funcionan los tejidos, no con la sustitución de tratamientos médicos.
Muchas personas utilizan BEMER como complemento en situaciones donde la microcirculación tiene un papel relevante, por ejemplo:
Problemas de circulación periférica leves o moderados
Recuperación tras actividad deportiva o esfuerzo físico continuado
Dolor y rigidez asociados a procesos crónicos
Apoyo tras intervenciones quirúrgicas (cuando está indicado)
Estrés prolongado, cansancio persistente o problemas de sueño
En patologías como la diabetes tipo II, el interés suele centrarse en el apoyo a la microcirculación, siempre bajo criterio médico.
Aunque la terapia BEMER es segura dentro de su categoría, existen contraindicaciones claras en las que no debe utilizarse:
Marcapasos u otros implantes electrónicos activos
Embarazo
Trasplantes de órganos recientes
También se recomienda precaución y consulta médica previa en casos de:
Enfermedades graves no controladas
Trastornos importantes de coagulación
Epilepsia
Infecciones o inflamación aguda
Estas contraindicaciones son fundamentales para un uso responsable de BEMER.
Uno de los aspectos más valorados de BEMER es que está diseñado para un uso sencillo y regular en casa, sin configuraciones complejas.
De forma general:
Las sesiones suelen durar entre 8 y 20 minutos
Se recomienda un uso diario, normalmente dos veces al día
Los primeros efectos subjetivos pueden aparecer en pocos días
Los beneficios más estables se observan tras varias semanas de uso continuado
En la terapia BEMER, la constancia es clave. No se trata de intensidad, sino de regularidad.
Aunque todos los dispositivos PEMF utilizan campos electromagnéticos pulsados, BEMER no es simplemente uno más: incorpora un diseño y una señal patentada que lo hacen único en su campo. Ningún otro sistema ofrece la misma eficacia ni las mismas aplicaciones clínicas.
BEMER ES ÚNICO ES SU CAMPO PORQUE:
Está específicamente orientado a la microcirculación
Utiliza una señal patentada desarrollada y estudiada para ese objetivo concreto
Incorpora programas estandarizados que facilitan el uso correcto
Dispone de respaldo técnico y estudios científicos centrados en microcirculación
Cuenta con certificaciones médicas y protocolos de seguridad definidos. En el resto estas certificaciones son escasas o nulas.
¿BEMER es un tratamiento médico?
BEMER es un dispositivo médico de terapia complementaria. No sustituye tratamientos ni diagnósticos médicos.
¿Se puede combinar BEMER con otros tratamientos?
Sí, habitualmente se utiliza como complemento. En casos médicos, siempre debe consultarse con un profesional sanitario.
¿Todos los dispositivos PEMF funcionan igual?
No. La señal, el diseño y el objetivo fisiológico marcan diferencias importantes entre sistemas PEMF.
¿Qué ocurre si no se usa BEMER de forma constante?
Simplemente se reduce el efecto acumulativo. No existe dependencia ni efectos adversos por interrumpir su uso.
Para entender qué es BEMER hoy, conviene situarlo dentro del contexto más amplio de la terapia con campos electromagnéticos pulsados (PEMF), una tecnología que no es nueva ni experimental, sino que lleva décadas utilizándose en distintos ámbitos médicos y científicos.
El uso de campos electromagnéticos con fines terapéuticos comenzó a investigarse de forma sistemática a mediados del siglo XX. Ya en los años 60 y 70, diferentes estudios exploraban cómo determinados campos electromagnéticos podían influir en procesos biológicos como la regeneración ósea, la circulación y la actividad celular.
De hecho, algunas aplicaciones de la terapia PEMF fueron adoptadas inicialmente en entornos hospitalarios, especialmente en traumatología y rehabilitación, donde se utilizaban dispositivos de uso clínico bajo prescripción médica. Con el tiempo, esta línea de investigación dio lugar a múltiples enfoques, dispositivos y aplicaciones, no todos iguales ni orientados a los mismos objetivos fisiológicos.
BEMER surge en Alemania a partir de una pregunta concreta:
¿por qué muchos tratamientos fallan si la microcirculación está deteriorada?
A partir de esta premisa, el desarrollo de BEMER se centró desde el inicio en un aspecto muy específico y medible: la microcirculación sanguínea. En lugar de buscar campos más intensos o aplicaciones localizadas, el equipo que dio origen a BEMER apostó por investigar cómo una señal electromagnética de muy baja intensidad, pero cuidadosamente modulada, podía influir en el comportamiento funcional de los vasos sanguíneos más pequeños.
Este enfoque marcó una diferencia clara respecto a otros dispositivos PEMF, que en muchos casos priorizaban la potencia, la variabilidad de frecuencias o la aplicación local.
Con el paso de los años, BEMER fue desarrollando un sistema cada vez más estandarizado, con varios objetivos claros:
Facilitar un uso regular y seguro, incluso fuera del entorno clínico
Reducir la dependencia de configuraciones complejas por parte del usuario
Mantener una señal estable y reproducible orientada a la microcirculación
Integrar la terapia dentro de rutinas diarias de bienestar y recuperación
Paralelamente, se fueron realizando estudios y observaciones clínicas centradas en el efecto de la señal BEMER sobre parámetros microvasculares, lo que contribuyó a consolidar su posicionamiento dentro del ámbito del bienestar y la terapia complementaria.
Uno de los hitos importantes en la historia de BEMER ha sido su transición desde entornos profesionales hacia el uso doméstico regular, siempre bajo criterios de seguridad definidos. Esto ha permitido que personas no hospitalizadas puedan beneficiarse de una tecnología PEMF de forma constante, algo que en el pasado estaba limitado casi exclusivamente a clínicas o centros especializados.
Este paso no se produjo aumentando la intensidad ni simplificando sin control, sino manteniendo un enfoque conservador en términos de seguridad, lo que explica que BEMER esté clasificado como dispositivo médico y cuente con certificaciones específicas según normativa europea.
Actualmente, BEMER se sitúa como un sistema PEMF con una identidad muy definida:
Enfoque prioritario en la microcirculación
Señal desarrollada específicamente para ese fin
Uso regular como pilar del efecto acumulativo
Integración como complemento, no como sustituto de tratamientos
Más que una innovación puntual, BEMER representa una evolución concreta dentro del campo PEMF, basada en décadas de investigación sobre fisiología microvascular y en la idea de que pequeños estímulos, aplicados de forma constante, pueden tener un impacto relevante en el equilibrio del organismo.
La innovadora tecnología de BEMER ha permitido que, a lo largo de los años, muchas personas no solo mejoren su salud y bienestar, sino que también encuentren oportunidades laborales significativas. A continuación, exploramos las oportunidades que BEMER ofrece y compartimos testimonios de individuos que han emprendido un viaje laboral con la empresa.
BEMER ofrece un Programa de Partners que permite a las personas formar parte de la familia BEMER y actuar como embajadores de la marca. Al unirse al programa, los Partners tienen la oportunidad de:
Recibir formación detallada sobre los productos y tecnologías de BEMER.
Representar y vender los productos BEMER, obteniendo comisiones por las ventas realizadas.
Participar en eventos, seminarios y talleres exclusivos para fortalecer sus habilidades y conocimientos.
Ampliar su red de contactos y colaborar con profesionales del sector.
BEMER se enorgullece de ofrecer no solo productos y tecnologías de vanguardia, sino también oportunidades laborales que pueden enriquecer la vida de quienes se unen a la empresa. Si estás interesado en explorar una carrera con BEMER, te animamos a ponerte en contacto y descubrir las posibilidades que te esperan.
Para la elaboración de este contenido se han tenido en cuenta publicaciones científicas revisadas por pares, estudios clínicos y documentación técnica oficial del fabricante. Entre las fuentes principales destacan ensayos clínicos aleatorizados, estudios observacionales y revisiones recientes sobre la tecnología PEMF y su impacto fisiológico, especialmente en la microcirculación.
(Se citan al final del texto para quien desee consultar los trabajos originales).
La terapia BEMER se encuadra dentro de las terapias de campos electromagnéticos pulsados de baja intensidad (PEMF), una línea de investigación presente en la literatura médica desde hace décadas. Su particularidad reside en que no busca actuar sobre tejidos de forma local ni mediante altas intensidades, sino influir en un proceso fisiológico clave: la microcirculación sanguínea.
La microcirculación comprende los vasos sanguíneos de menor calibre —capilares, arteriolas y vénulas— donde tiene lugar el intercambio real de oxígeno, nutrientes y productos metabólicos con los tejidos. A pesar de su tamaño, este sistema es determinante para el metabolismo celular, la capacidad de regeneración y la respuesta del organismo ante el estrés, el esfuerzo físico o la enfermedad.
Diversos estudios han mostrado que alteraciones en la microcirculación pueden preceder o acompañar múltiples procesos crónicos. La propuesta de BEMER se centra precisamente en favorecer el movimiento rítmico natural de estos vasos (vasomoción) mediante una señal electromagnética de baja intensidad, cuidadosamente modulada.
A diferencia de otros dispositivos PEMF que priorizan la variabilidad de frecuencias, la intensidad del campo o la aplicación localizada, BEMER ha desarrollado una señal específica orientada a la microcirculación sistémica. Esta señal no pretende forzar respuestas biológicas, sino apoyar mecanismos fisiológicos ya existentes, lo que explica su enfoque conservador en términos de seguridad.
La señal BEMER ha sido objeto de estudios clínicos y observacionales en diferentes contextos, incluyendo su uso como terapia complementaria junto a fisioterapia convencional, así como su aplicación en poblaciones con fatiga, dolor musculoesquelético o alteraciones funcionales relacionadas con la circulación periférica.
Los estudios disponibles no presentan a BEMER como un tratamiento curativo, sino como una herramienta complementaria con efectos observables en parámetros relacionados con:
Mejora del flujo microvascular
Apoyo a la recuperación funcional
Reducción de la fatiga percibida
Optimización del entorno fisiológico para la regeneración tisular
Ensayos controlados y estudios de seguimiento con pacientes han descrito mejoras subjetivas y funcionales cuando BEMER se utiliza de forma regular y como complemento a otras intervenciones, especialmente en el ámbito musculoesquelético y del bienestar general.
Revisiones recientes sobre tecnología PEMF también subrayan que los efectos biológicos dependen de múltiples factores: tipo de señal, intensidad, duración, frecuencia de uso y contexto clínico. En este sentido, BEMER se posiciona como un sistema altamente estandarizado, con protocolos definidos que reducen la variabilidad en el uso.
Desde el punto de vista regulatorio, BEMER está clasificado como dispositivo médico de Clase IIa según la normativa europea, lo que implica que cumple requisitos específicos de seguridad, fabricación y control de riesgos. Su carácter no invasivo y su baja intensidad hacen que, dentro de las indicaciones aprobadas, se considere un sistema con un perfil de seguridad elevado.
No obstante, como ocurre con cualquier tecnología médica o terapéutica, existen contraindicaciones claras y situaciones que requieren supervisión profesional, especialmente en personas con implantes electrónicos activos, embarazo o determinadas patologías complejas.
Uno de los aspectos más relevantes del enfoque BEMER es su orientación al uso regular. La literatura científica sobre microcirculación sugiere que los efectos más coherentes se observan cuando el estímulo es constante y sostenido en el tiempo, más que intenso o puntual.
Desde esta perspectiva, BEMER se ha integrado tanto en entornos profesionales como en el ámbito doméstico, siempre como parte de una estrategia global de cuidado de la salud, que incluye actividad física, descanso, nutrición y seguimiento médico cuando es necesario.
Además de su uso en procesos de recuperación, el interés creciente por la microcirculación ha puesto de relieve su papel en la prevención funcional, ya que un entorno microvascular saludable es un factor clave para el mantenimiento del equilibrio fisiológico a largo plazo.
Es importante insistir en que BEMER no sustituye tratamientos médicos ni diagnósticos clínicos. Su valor reside en actuar como apoyo fisiológico, facilitando que el organismo disponga de mejores condiciones para llevar a cabo sus propios procesos de regulación, reparación y adaptación.
Este enfoque explica por qué profesionales de distintas disciplinas —fisioterapia, medicina deportiva, rehabilitación o bienestar— lo han incorporado como complemento dentro de programas más amplios, y no como intervención única.
Entre las referencias utilizadas para la elaboración de este contenido se incluyen:
Gyulai F. et al., BEMER Therapy combined with physiotherapy in musculoskeletal diseases. Ensayo clínico aleatorizado, doble ciego. PubMed.
Bohn W., Evaluation of BEMER physical vascular therapy. Estudio observacional con cuestionarios en pacientes. PubMed.
Alzahrani A.A.Y. et al., Triple-blind randomized clinical trial on PEMF (2024). PubMed.
Flatscher J. et al., Pulsed Electromagnetic Fields (PEMF): mechanisms and clinical applications (2023). PMC.
Ghanbari Ghoshchi S. et al., Effects of PEMF on microcirculation and tissue repair (2024). Frontiers in Medicine.
Documentación técnica y registros de certificación de BEMER International AG (Dispositivo médico Clase IIa).
BEMER utiliza campos electromagnéticos pulsados para estimular el flujo sanguíneo en estos pequeños vasos, mejorando así la eficiencia de la circulación sanguínea en un área del cuerpo.
La tecnología BEMER no solo se trata de campos electromagnéticos, sino que estos campos se entregan en patrones específicos, o señales bio-rítmicas, que se han desarrollado para resonar efectivamente con las dinámicas celulares y vasculares del cuerpo.
Los dispositivos BEMER permiten la modulación de la intensidad y frecuencia de las señales, lo que permite adaptar el tratamiento a las necesidades individuales y específicas del usuario.
Aunque se aplique en un área específica del cuerpo, los beneficios tienen efectos sistémicos, lo que significa que pueden beneficiar al cuerpo en su conjunto.
Los campos electromagnéticos utilizados por BEMER están en un rango que se considera seguro para el cuerpo humano, y el dispositivo ha pasado por pruebas y certificaciones para garantizar su seguridad.
Es importante destacar que ante cualquier tipo de afección médica, debes consultar a tu médico antes de comenzar cualquier tipo de terapia complementaria, incluida BEMER.
Estos campos han sido objeto de investigación y aplicación en medicina y terapia durante décadas. Aquí hay una explicación más detallada:
A diferencia de un campo electromagnético constante, como el que podría encontrar alrededor de un imán permanente, un PEMF cambia con el tiempo, generalmente en forma de pulsos repetidos.
Los PEMFs se utilizan en la terapia para aplicar estos campos pulsados al cuerpo, y se ha demostrado que tienen una serie de beneficios biológicos. La premisa subyacente es que estos campos eléctricos y magnéticos pulsados pueden inducir corrientes muy pequeñas en los tejidos del cuerpo, lo que puede tener efectos beneficiosos a nivel celular.
La terapia PEMF se ha utilizado en el tratamiento de una variedad de afecciones, incluyendo la curación de fracturas óseas no unidas, alivio del dolor, inflamación, y mejora de la circulación, entre otros.
Aunque los mecanismos exactos aún están siendo estudiados, se cree que los PEMFs afectan a los iones celulares, lo que mejora la función celular y estimula la curación. También pueden mejorar la circulación al afectar a las células endoteliales de los vasos sanguíneos, mejorando así el flujo sanguíneo y la oxigenación.
En general, la terapia PEMF se considera segura cuando se utiliza según las indicaciones y con dispositivos adecuadamente diseñados. Sin embargo, hay contraindicaciones, como la presencia de dispositivos electrónicos implantados (por ejemplo, marcapasos).
Los dispositivos PEMF pueden operar en una variedad de frecuencias e intensidades. Algunos pueden usar frecuencias más bajas y campos más débiles, mientras que otros pueden usar frecuencias más altas y campos más potentes. La elección de la frecuencia y la intensidad suele estar basada en la afección específica que se está tratando y la investigación que respalda esa aplicación particular.
En algunos casos, los PEMFs se utilizan en combinación con otras formas de terapia, como fisioterapia o medicamentos, para maximizar los beneficios terapéuticos.
La terapia PEMF, incluido el sistema BEMER, es un área de crecimiento en el campo de la medicina regenerativa y la terapia física. Sin embargo, como con todas las terapias médicas, es esencial consultar con un asesor cualificado antes de iniciar cualquier tratamiento.
Vamos a profundizar en este concepto:
Todos los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen ritmos biológicos inherentes. Estos pueden incluir ritmos circadianos (como el ciclo sueño-vigilia), ritmos cardíacos, ritmos celulares, entre otros. Estos ritmos son esenciales para mantener el equilibrio y la salud del organismo.
Interacción con PEMF: Las señales Bio-Rítmicas en el contexto de la terapia PEMF están diseñadas para interactuar de manera beneficiosa con estos ritmos biológicos. La idea es que, al proporcionar un campo electromagnético que esté en sintonía con estos ritmos, se puede mejorar o regular el funcionamiento biológico.
No todas las señales PEMF son iguales. Las señales Bio-Rítmicas se modulan o ajustan para reflejar ciertos patrones que se cree que son más beneficiosos para el cuerpo. Esta modulación puede basarse en la investigación, la observación clínica y la teoría sobre cómo los ritmos biológicos interactúan y funcionan.
La aplicación de señales Bio-Rítmicas a través de sistemas como el BEMER pretende ofrecer beneficios como una mejor circulación, una recuperación más rápida de lesiones, un mejor sueño y una reducción del dolor y la inflamación. La idea es que al apoyar o influir en los ritmos biológicos naturales, se puede mejorar la salud y el bienestar general.
Mientras que muchas terapias PEMF se centran simplemente en la aplicación de campos electromagnéticos, las que utilizan señales Bio-Rítmicas están específicamente diseñadas para alinearse con los ritmos biológicos del cuerpo. Esto podría hacer que estas señales sean más efectivas en ciertos contextos o para ciertas condiciones.
Las señales Bio-Rítmicas generalmente se aplican mediante dispositivos que generan campos electromagnéticos. Estos dispositivos pueden ser esteras, almohadillas, correas o incluso aplicadores dirigidos que se utilizan para tratar áreas específicas del cuerpo.
Esta capacidad de ajuste es esencial para garantizar que el tratamiento sea lo más eficaz posible para una amplia variedad de individuos y condiciones. A continuación, se detalla más sobre la modulación en el contexto de dispositivos como BEMER:
En el contexto de las señales electromagnéticas, la modulación se refiere al proceso de variar uno o más parámetros de una onda portadora. Estos parámetros pueden ser la amplitud, la frecuencia o la fase de la señal.
Todos somos diferentes, y lo que puede ser eficaz para una persona puede no serlo para otra. Gracias a la modulación, los dispositivos BEMER pueden ser ajustados para adaptarse mejor a las necesidades individuales, lo que permite una terapia más personalizada.
La frecuencia se refiere a cuántas veces ocurre un ciclo de onda en un segundo. Al ajustar la frecuencia, los dispositivos BEMER pueden sintonizar con diferentes procesos biológicos o ritmos celulares. Esta variabilidad es vital para dirigirse a diferentes aspectos de la salud o problemas específicos.
La intensidad se refiere a la potencia o "fuerza" de la señal. Algunas condiciones o individuos pueden requerir una señal más potente, mientras que otros pueden beneficiarse de una señal más suave. La capacidad de ajustar la intensidad permite una mayor flexibilidad en el tratamiento.
Al igual que con cualquier tratamiento, el cuerpo puede adaptarse con el tiempo. La modulación permite a los usuarios o profesionales de la salud ajustar las señales según la respuesta del cuerpo, garantizando que el tratamiento siga siendo eficaz a lo largo del tiempo.
La modulación no solo es esencial para la eficacia, sino también para la seguridad y el confort del usuario. Al poder ajustar la intensidad y la frecuencia, se puede garantizar que el tratamiento no solo sea beneficioso sino también cómodo y seguro para el individuo.
En resumen, la capacidad de modulación en dispositivos como BEMER es esencial para garantizar tratamientos personalizados, seguros y eficaces. A medida que la ciencia avance, es probable que veamos una mayor integración y refinamiento de estas capacidades en la terapia con campos electromagnéticos.