¡HABLEMOS!
La Terapia de Campo Electromagnético Pulsado (PEMF) ha ganado notoriedad en los últimos años, aunque cuenta con más de dos décadas de investigación. Su funcionamiento puede parecer complejo al inicio, pero se basa en un principio sencillo: toda la energía del cuerpo humano es de naturaleza electromagnética.
Los procesos vitales dependen del intercambio electromagnético entre células. Ejemplos claros son los electrocardiogramas (ECG) y electroencefalogramas (EEG), que registran la actividad eléctrica del corazón y del cerebro.
La terapia PEMF utiliza campos magnéticos de baja frecuencia e intensidad para influir en células y tejidos, estimulando la circulación sanguínea, mejorando el transporte de oxígeno y nutrientes, y favoreciendo la eliminación de desechos metabólicos.
Los campos magnéticos pulsados inciden en las corrientes iónicas y las interacciones bioquímicas, influyendo en la función celular y en la comunicación entre células. Este enfoque busca activar los mecanismos naturales de autorecuperación del cuerpo, utilizando ondas similares a las que se generan de manera natural en los procesos fisiológicos.
En el espectro electromagnético, las frecuencias empleadas en PEMF se encuentran en el rango no ionizante, lo que las diferencia de radiaciones como los rayos X o gamma.
Aunque su impacto más reconocido es la mejora de la circulación sanguínea, estudios han explorado beneficios adicionales:
Salud ósea: apoyo en la regeneración y fortalecimiento de huesos.
Recuperación muscular: reducción de la fatiga y mejora del rendimiento físico.
Reducción del dolor e inflamación: alivio en procesos agudos y crónicos.
Regeneración de tejidos: favorece la reparación celular.
Salud mental: potencial para mejorar el sueño, reducir el estrés y la ansiedad.
Una circulación óptima está estrechamente vinculada a múltiples funciones corporales. La terapia PEMF estimula a las mitocondrias para producir más ATP (adenosín trifosfato), la molécula esencial para el metabolismo y la energía celular.
Cuando los niveles de ATP son bajos, la recuperación y el funcionamiento celular se ven comprometidos. Al mejorar la producción de energía, PEMF impacta en todos los sistemas del organismo, generando beneficios como:
Mayor energía y resistencia.
Mejor desempeño muscular.
Sensación de bienestar y relajación.
Optimización del funcionamiento global del cuerpo.
Terapiafisicovascular.es no proporciona consejos ni servicios médicos. BEMER no está diseñado para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. No debe usarse para ningún propósito que no esté descrito en el manual del usuario. Por favor, consulte siempre a un profesional de la salud cualificado si tiene algún problema médico.