¡HABLEMOS!
El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable que cumple una función vital: alertarnos sobre posibles daños o problemas en el organismo. Puede ser físico —como el causado por una lesión o enfermedad— o emocional, derivado de situaciones estresantes o traumáticas.
Su intensidad y duración varían ampliamente: desde molestias leves y transitorias hasta dolores crónicos que impactan de manera significativa la calidad de vida. Por ello, comprender los diferentes tipos de dolor y las opciones disponibles para su alivio es esencial.
El alivio del dolor debe abordarse siempre con seguridad. Las terapias basadas en campos electromagnéticos pulsados (PEMF) ofrecen un enfoque no invasivo que estimula la microcirculación, favoreciendo la oxigenación y nutrición celular.
Al no implicar medicamentos ni procedimientos invasivos, pueden ser una opción complementaria para quienes buscan mejorar su bienestar. Sin embargo, nunca sustituyen la atención médica convencional: su uso debe integrarse bajo la supervisión de un profesional de la salud, especialmente en casos de afecciones crónicas o graves.
Dolor agudo: de corta duración, asociado a lesiones, cirugías o infecciones. Es intenso y requiere atención inmediata.
Dolor crónico: persiste más de tres meses, común en enfermedades como artritis, fibromialgia o problemas de espalda.
Dolor neuropático: originado en el sistema nervioso, descrito como ardor, hormigueo o pinchazos. Ejemplos: neuropatía diabética, neuralgia del trigémino.
Dolor muscular: causado por tensiones, lesiones o inflamación. Se manifiesta como rigidez, debilidad o espasmos.
Dolor de cabeza: incluye migrañas y cefaleas tensionales, con factores genéticos, hormonales o ambientales.
Dolor visceral: se origina en órganos internos (estómago, hígado, riñones). Se percibe como presión o malestar profundo.
Dolor articular: frecuente en osteoartritis o artritis reumatoide, afecta movilidad y flexibilidad.
Cada tipo de dolor presenta desafíos distintos y requiere un abordaje específico.
El dolor, ya sea agudo, crónico, muscular o neuropático, puede limitar la vida diaria. Las terapias de estimulación vascular mediante PEMF actúan directamente sobre la microcirculación, promoviendo la autorregulación del cuerpo y favoreciendo la recuperación.
Integradas en un enfoque integral de salud, pueden ser una herramienta valiosa para mejorar el bienestar y recuperar calidad de vida.
Dolor lumbar agudo: reducción significativa del dolor y mejora de la movilidad【PubMed 33694338】.
Dolor y sueño: mejoras en descanso y bienestar【PubMed 23940071】.
Dolor crónico y fibromialgia: beneficios en pacientes tras uso continuado【PubMed 29709070】.
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