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Ramón Fandos Socio de BEMER y Creador de contenido Comprar

BEMER: cuándo no se debe usar

Ramón Fandos Socio de BEMER y Creador de contenido 2 min de lectura

BEMER estimula la vasomoción, el movimiento natural de los vasos sanguíneos más pequeños, mediante un campo electromagnético. Es un efecto fisiológico real, no un accesorio inerte, y por eso —como con cualquier tecnología que interactúa con el cuerpo— hay situaciones en las que no conviene usarlo sin hablar antes con un médico, o en las que directamente no debe usarse.

El aviso oficial: implantes activos

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó el 19 de enero de 2021 un aviso de seguridad (referencia PS, 02/2021) sobre el riesgo de mal funcionamiento de determinados implantes activos por interferencia con los sistemas de terapia BEMER Classic y BEMER Pro.

  • Implantes de estimulación —marcapasos, desfibriladores, neuroestimuladores cerebrales, estimuladores musculares—: si llevas uno, la AEMPS pide detener el uso de inmediato y consultar con tu médico antes de retomarlo, para valorar el riesgo en tu caso concreto.
  • Implantes de administración de fármacos —como una bomba de insulina—: aquí el aviso es más tajante y no deja margen: no se puede utilizar el sistema de terapia BEMER.

Esto no es una opinión mía ni de BEMER: es un aviso de la autoridad sanitaria española, y por eso es el único punto de esta página que doy por cerrado sin matices.

Por qué no te doy aquí una lista cerrada de todo lo demás

Cada equipo BEMER se entrega con sus instrucciones de uso (IFU), y es ese documento —no un artículo de una web— el que recoge la lista completa y actualizada de contraindicaciones. Prefiero decírtelo así de claro a inventarte aquí una lista que suene completa y no lo sea: sería peor que no decir nada.

Situaciones en las que, como norma general, conviene consultar antes de empezar

Son categorías que aparecen de forma habitual en este tipo de terapia física vascular, y en las que lo razonable es preguntar antes, no después:

  • Trombosis aguda o un episodio reciente de coágulo: mejorar el riego en ese momento concreto puede no ser buena idea sin supervisión médica.
  • Hemorragia activa: cualquier terapia que favorezca la circulación merece valorarse con cuidado si hay un sangrado en curso.
  • Trasplante reciente o tratamiento inmunosupresor.
  • Cáncer en tratamiento activo.
  • Embarazo.
  • Epilepsia u otro trastorno con convulsiones no controladas.
  • Cualquier enfermedad crónica grave o medicación habitual que no tengas del todo controlada.

Ninguna de estas es necesariamente un «no» definitivo: es una señal de que antes de empezar conviene que lo hables con tu médico, o conmigo si prefieres que lo revisemos juntos primero.

Lo que sí puedo decirte yo

Si tienes cualquier duda sobre tu caso concreto, dímelo antes de decidir nada: prefiero perder una venta a que empieces sin la información que te corresponde. Y si ya tienes el equipo, la primera parada ante cualquier duda sigue siendo la misma: leer el manual de uso que viene con él, y tu médico si algo no queda claro.

Cómo empezar

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